lunes, 19 de agosto de 2013

Las pequeñas cosas, pueden cambiarte la vida.

Era sábado, si un sábado cualquiera, y yo estaba en aquella discoteca, sin ningún plan, bebiendo en la barra, todavía me acuerdo, era vodka con coca cola, si, mi mezcla favorita. Yo no tenía nada pensado, solo bebía, sola, porque necesitaba pensar, necesitaba saber en qué fase de mi vida estaba, a donde quería ir y de donde venia, bueno ya sabéis, reflexionando. Y de repente se paró un chico a mi lado: Pelo moreno y perfectamente peinado, ojos verdes, más o menos 1,70, elegante,  no se le veía apurado, venia tranquilo y por lo que pude comprobar, venia solo. Se planto a mi lado y sonrió, era una sonrisa perfecta, con los dientes blancos  y alineados. Yo la clasificaría en “sonrisa de picaron”. No decía nada, la verdad que solo me miraba y yo estaba sentad a su lado, a un par de centímetros de rozarnos. No sé si era el vodka o esos ojos verdes que tanto me atraían, pero de repente me habló:

-Hola, tu también vienes sola? Supongo que a beber, no? Si bueno, parezco algo listo cuando estoy viéndote con el cubata en la mano- Se ríe.
+Eh…Hola- Yo como siempre, tímida e idiota, encima que viene a gastárselas para que me ría, voy y lo único que se me ocurre es decir eso, a veces no se reaccionar bien.
-Y ¿callada? Bueno…Me llamo Ángel. Se ve que el cubata todavía no te ha hecho efecto.
+ ¿Disculpa? No te conozco, quieres algo Ángel?
-Si, la verdad es que nunca he entrado en esta discoteca, y cuando he entrado y he visto a toda esta gente bailando y a ti sola aquí en la barra, sin un acompañamiento, con ese cubata, y con cara de “tengo una vida de mierda” he decidido que quien mejor que yo para hacerte reír.
+ ¿Quién mejor que tú? ¿Consideras que tú eres capaz de hacerme reír?
-Pues eso espero porque a eso vengo. ¿Y como decías que te llamabas?
+Alicia. No sé donde quieres llegar con esta conversación..
-Bueno Alicia, te voy a contar mi vida. Yo, me veo emprendiendo un trabajo en un pequeño futuro, espero ser rico, aunque bueno eso quiere serlo todo el mundo-se ríe- el caso, quiero ser fotógrafo, y no tengo prisa por vivir, ni todavía tengo pensado donde quiero vivir, lo que sí quiero es tener un perro, si un perro que se llame Sebástian, si, con ese acento. No sé si llegare a algún lado o si solo seré un chico que viene a beber a esta discoteca, o simplemente  soy una casualidad. Pero cuando he entrado a esta discoteca y te he visto a ti me he dicho ¿Por qué no acercarme a esa chica? ¿Pierdo algo? No, yo creo que no. Y aquí estoy, no dejándote hablar y tal vez aburriéndote. Bueno el caso, al entrar te he visto, y he decidido que…y no me preguntes porque…quiero conocerte y ver si tú puedes entrar en mis planes de futuro.


Recuerdo que esa fue nuestra primera conversación, y ¿sabéis como estoy ahora? En un estudio, escribiendo esto mientras que Ángel esta fotografiando a una modelo que saldrá dentro de poco en una revista. Bebiendo vodka con coca cola. No penséis que soy una borracha. Ya han pasado tres años desde eso, y él fue el cambio que hice en mi vida y que tanto quería. Si, con ese desparpajo me conquistó.