Otra vez, ya a llegado el instituto de nuevo, este verano se
me a echo corto y a la vez muy largo. De nuevo con el estrés, el invierno en
clase, las risas con los amigos, las gracias y tonterías, las conexiones al
wifi mientras el profe nos explica, comer chicle sin que te pillen, pasarle
comida a los amigos cuando el profe se da la vuelta, tirarnos bolitas de papel
chupadas atraves de el contorno de un bolígrafo y tizas, esconder los
borradores en las papeleras y sacarnos tropecientas fotos y hacer videos en
mitad de clase, haciendo el imbécil, pero también, los exámenes, pedir apuntes,
copiar ejercicios cinco minutos antes de que el profe llegue a clase, salir a
correr por los pasillos, y decir: ¿profe me dejas ir al baño? para darte una
escapada y dejar la clase a un lado, conocer gente nueva y tal vez surja algo
con alguien nuevo. Hacer que corremos en clase de educación física y en cuanto
el profe se gira ponerte a caminar, ponerte los cascos en mitad de clase o
escribir en las portadas del cuaderno, en las hojas de el libro y pasarte
notitas, aunque muchas de ellas quitadas por el profesor, nuevos partes por
nuevas estupideces y tú: Profe pero porque? Si yo no e echo nada ¬¬ . Encontrarse objetos tirados
en el suelo y quedártelos y bueno el instituto, aprendizaje de cosas de la vida
y al mismo tiempo de cosas que tenemos que saber. Nos creamos día a día en un
lugar llamado instituto que son cuatro paredes con muchos pasillos y varias
clases, ahí es donde nos enseñan golpes de la vida y aunque parezca una
tontería, marca la parte de tu infancia.
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