lunes, 20 de febrero de 2012

Para que nada nos separe...que nada nos una.


Y me despedí con un adiós, sin mirarle siquiera. El me agarro del brazo pero solo le roce y me aparte, tal vez en ese momento deseaba con todas mis fuerzas darme la vuelta besarle y dejar que me abrazase..Pero no lo hice, y será algo que no hare, porque ha acabado todo, porque ya no volveré a estar entre sus brazos, ni volveré a tocarle la nuca ni a mirarle para reírme de él. Y es que me valía tan solo ese momento de coraje para poder mirarle otra vez. Y es que la vida son momentos, que puedes aprovechar o desaprovechar. Quién sabe, si dentro de un tiempo volveré a verle pasar por la misma parada de autobús o en cualquier sitio cruzando una esquina.

Y se fue sin más, sin ni siquiera regalarme la última mirada o esbozar una sonrisa para que yo pudiese ver que al menos, no seria para mal. Pero ella se fue, se despidió y escuche como caminaba sin mirar atrás, como se movía su pelo mientras el aire lo elevaba. En ese momento me di cuenta de que tal vez, no la volvería a ver, que ese lugar, ese parque donde habíamos pasado tantos momentos juntos, sería tan solo un recuerdo de otros tantos, porque ahí fue donde nuestra historia comenzó, y donde nuestra historia termino. Ojala la vuelva a ver sentada en ese banco al lado de la parada y volvamos a empezar de 0, como dos desconocidos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario