Me desvanecí como un beso en un portal. No tenía tiempo ni
ganas de irme de allí, la calle estaba sola, estábamos tú y yo, en mitad de
aquella noche, sin sitio donde estar, sin sitio donde resguardarnos.
-¿Sabes qué? No me importa que estés con él, que le quieras
o no le quieras, mientras que estés conmigo. Que te pueda ver, que me quieras,
que nos queramos. Yo te doy la opción, puedes ser feliz conmigo o con él, pero
siempre estate conmigo.
Ciertamente, me quede aturdida, sin palabras…siempre había ido
de tío en tío, de flor en flor, sin importarme si les hacía daño o no, ya lo había
pasado bastante mal anteriormente, y ahora solo quería divertirme, pero cuando él
me dijo eso, mi manera de pensar cambio. Ya no quería hacerle tanto daño.

No hay comentarios:
Publicar un comentario