lunes, 9 de enero de 2012

Ódiame por ir con los ojos cerrados.

Vas mirando el suelo, arena, piedras, césped y solo miras hacia abajo, estás viendo que caminas, vas recto, sin mirar atrás !adiós problemas¡ Vas caminando sin mirar al frente, sin saber lo que el futuro te depara, si el camino por el que vas es el elegido o abra en él una enorme piedra que hará que retrocedas y busques otro camino parecido. Tus pasos van dejando huella por donde pisan y alguna que otra vez te tropiezas con alguna pequeña piedra, pero continúas hacia delante, ves amigos, gente, conocidos, familiares, enemigos que o se van quedando a lo largo del camino o te acompañan hasta largos trechos. Y eso es el destino, un largo camino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario