Este es el momento
de esas discusiones fuertes, en las que piensas que todo va acabar, que no te
das por vencida pero que el si se da por vencido. Y es cuando tienes miedo,
estas frente a el con la cara desencajada y la mandíbula rota de tanto chillar,
tal vez sea una discusión tonta de pareja, pero tú ya lo estas pasando mal y el
igual aunque no lo demuestre. Es en ese momento, tarde fría, con lluvia ella
metida en un paraguas de color rosa con los bordes azules, y el con la capucha
de la chaqueta gesticulando como un loco. Las lágrimas no se distinguen de si
es lluvia… Ella se marcha porque no lo aguanta más, porque iba a tener que
seguir aquí? Aguantando gritos, si las parejas no se tienen que gritar… El se
queda asombrado, no se puede creer que se este yendo, en una plena discusión,
se piensa que ya no le quiere… que no se preocupa por lo que dice. Y en
realidad ella llora y lo que más desea es que el corra detrás de ella le tire
del brazo y la bese y resuelvan sus diferencias, pero esta vez no fue así. El
se marcho, ella se marcho y justo ese día esa historia se acabo, ni una triste
llamada, ni un mensaje, ni siquiera miradas, se acabó! El orgullo pudo a la
razón de ambos. Tal vez tendrían que haber luchado más…tal vez.
Enfadarse 1 minuto, es perder 60 segundos de felicidad.

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